Esther Barranco nos habla de los orígenes de la única máquina localizada en España de El Fin del Tiempo

El rescate y preservación de la máquina de El Fin del Tiempo, un juego original de la empresa Niemer, ha sido uno de los grandes objetivos cumplidos en la preservación de los videojuegos españoles, ya que hasta entonces ha sido uno de los juegos españoles que estaban completamente desaparecidos, en este caso durante un largo periodo de aproximadamente 35 años.

Se ha contado cómo ha sido la reparación de la máquina y preservación del juego, pero una historia no es completa si no se cuenta con todas las voces. Faltaba la otra parte de la historia, la de quien permitió que el rescate del juego se hiciera realidad.

Ante la pregunta “¿De dónde había salido la máquina?” desde Retrolaser.es hemos tratado de contactar con Esther Barranco, la propietaria de la, de momento, única unidad de la máquina localizada del juego, para contarnos en primera persona el origen de esta máquina y cómo ha sido desde su punto de vista la experiencia para su reparación.

Un amigo se ofreció a vaciarme el mueble y colocarme un PC con un montón de juegos arcade.

Origen de la máquina

Para conocer de dónde surgió la máquina tenemos que retroceder hasta el año 1982, donde la propia Esther nos resuelve este misterio:

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El Fin del Tiempo fue un juego original de la empresa española Niemer. Imagen: ARPA (Asociación Coleccionistas Recreativas y Pinballs de Aragón).

“Estaba en un hotel/restaurante/vivero que tenia mi tío y su socio, que prácticamente era como un tío mio más. recuerdo que en los 90 (yo soy del 79) todavía había máquinas recreativas en el bar, como en muchos bares, y que todos los primos pasábamos horas jugando sin echar moneda, con la llave. por lo que de muy pequeña recuerdo un juego de “marcianitos”, pero que no estuvo mucho tiempo, algún pinball

Más tarde, cuando salieron las consolas, se retiraron las máquinas y se sustituyeron por alguna táctil, y por tragaperras. Algunas supongo que se las llevaría el comercial que las colocaba, pero por lo que sea recuerdo que un pinball y dos máquinas se quedaron guardadas en un almacén cerca de los viveros, tapadas durante años. Cuando el sitio cerró, mis tíos nos ofrecieron si queríamos algo, porque estaban guardando las cosas en un local/almacén en Daroca, la localidad natal de uno de ellos. Así que recordé la maquina recreativa, pregunté y mi tío me dio a elegir cual quería, el pinball no me cabía en la bodega de mi casa nueva a la que me acababa de mudar, y esa tenía unas gráficas muy chulas.”

Me contactaron por privado diciéndome que si se la vendía por una cantidad alta, pero con la condición de que nadie tocara la máquina.

Reparación

“Al llegar a casa y probar a conectarla no funcionaba, y no conocía a nadie que se atreviera a meterle mano, por lo vieja que era parecía no tener arreglo, y un amigo se ofreció a vaciarme el mueble y colocarme un PC con un montón de juegos arcade. Antes de hacer eso miré en Internet el nombre de la máquina, al ver que era rara, descarté esa opción y me interesé más por arreglarla y poder jugar al juego.

Quería que funcionara para mí y para mis hijos como recuerdo de mi tío.

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Eduardo Lázaro y Oscar Marín posan con la restaurada máquina. Imagen: ARPA (Asociación Coleccionistas Recreativas y Pinballs de Aragón).

Cuando contacté por un foro, se ofrecieron a arreglármela si a cambio dejaba copiar la placa… vamos que como no entiendo del tema, y a la vez por otro lado me contactaron por privado diciéndome que si se la vendía por una cantidad alta, pero con la condición de que nadie la tocara.”

Ante esta respuesta preguntamos a Esther si este contacto provocó el temor a que por tratar de repararla fuera contraproducente y que en consecuencia también fuera el motivo por el cual “desapareció” la primera vez que preguntó sobre la reparación de la máquina:

“Me eché atrás en la reparación, por si en un futuro podía estar interesada en venderla y lo fastidiaba dando copia, así que decidí no hacer nada, ni vender ni arreglar. Por eso la dejé en ‘stand by’.”

Sin embargo, tras un tiempo sin saber nada más de Esther, llegó un momento en el que se volvieron a tener noticias de ella, solicitando nuevamente ayuda para la reparación:

“Recientemente falleció mi tío, (quien me la regaló) y descarté totalmente venderla porque quizá es lo único que tengo de él. Así que pensé en repararla, pero pagando, vaya, sólo repararla, quería que funcionara para mi y para mis hijos como recuerdo de mi tío. por eso contacté con una tienda que se dedicaba a eso. Una vez que vi que funcionaba… que es lo que quería, y que no querría venderla nunca, les dejé copiar el juego, me da igual que pierda valor, no pienso venderla.”

Una vez reparada preguntamos a Esther cómo fue volver a jugar a la máquina y sobretodo la reacción de las nuevas generaciones al tener contacto con el juego:

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Primer nivel de El Fin del Tiempo, Niemer.

“Un día preparamos partida con mis hijos con unos ganchitos y unos refrescos, a moneda como las de antes. Yo no he conseguido pasar del primer nivel. A mi hijo le resulta ‘rarete’ y viejo, toca la pantalla a veces para seleccionar como si fuera una tablet, pero se está haciendo un ‘crack’ “.

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Se estima que la cantidad de máquinas de El Fin del Tiempo fue baja. Los tíos de Esther instalaron la unidad con número de serie 26 de la máquina recreativa fabricada por la empresa Niemer en 1982. Imagen: ARPA (Asociación Coleccionistas Recreativas y Pinballs de Aragón).

 

Una pequeña historia de un juego perdido.

Una serie de casualidades, circunstancias y decisiones que comenzaron 35 años atrás, desde que los tíos de Esther decidieran instalar la máquina recreativa de El Fin del Tiempo escogiendo de entre miles de opciones de máquinas disponibles que había entonces, que se llegara a almacenar durante tantos años en lugar de acabar en un vertedero como el resto de sus contemporáneas, y que años más tarde Esther depositara su confianza en ciertas personas y asociaciones (la tienda Juegos 2.0, Asociación ARPA y miembros de Team Recreativas.org), Toda esta combinación de factores han permitido hoy día preservar un juego que se daba prácticamente por desaparecido, y lo más importante es que sea la propia Esther, y no otras manos privadas, quien pueda disfrutar y recordar los vínculos de su infancia con este juego.

Un trasfondo tan importante como el propio juego, quien sabe si sus tíos podrían imaginar que la máquina que instalaron daría que hablar tres décadas más tarde. Desde Retrolaser queremos agradecer a Esther por dedicarnos su tiempo y compartir su emotiva experiencia con nosotros.

 

Más información:

Entrada de El Fin del Tiempo en Recreativas.org: → http://www.recreativas.org/el-fin-del-tiempo-78-niemer

Artículo sobre la preservación del juego El fin del Tiempo: → http://www.recreativas.org/noticias/2018/06/02/preservada-la-maquina-recreativa-el-fin-del-tiempo-de-niemer-videojuego-espanol-desaparecido-192

2 comentarios
  1. 7 octubre, 2018
  2. 7 octubre, 2018

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